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Noticias y turismo de la ciudad de Las Palmas

El Rincón, catorce millones de años le contemplan

May 15, 2012 | Escrito por sergiosuarez

El Rincón es como se llama a uno de los riscos que se ubican a la entrada y a la salida, de Las Palmas de Gran Canaria, según la dirección que tomemos. Los riscos del Rincón resultan llamativos por su coloración, por esas bandas de diferentes tonos que se superponen unos a otros y por la altura desde la que caen al mar desde Los Giles.

El risco en cuestión está situado a un escaso kilómetro, kilómetro y medio, del Auditorio Alfredo Kraus, del centro comercial de Guanarteme, del mismo barrio y de Los Muellitos de la Playa de Las Canteras. El Rincón es una estampa curiosa de la ciudad. Unos riscos que están siempre presentes a la vista de las terrazas de los mejores hoteles en Las Palmas de Gran Canaria.

Pero quien se quede en los colores de las rocas de los riscos sólo se quedará con las apariencias, porque la comprensión del significado de esos tonos de roca es lo que despierta el verdadero valor del conjunto. El Rincón es la secuencia más visible del conjunto de procesos volcánicos y sedimentarios, erosivos unos, creativos de paisaje otros, que dieron lugar a la formación de la isla de Gran Canaria.

Unos sobre otros, apilados unos contra otros, está la secuencia prácticamente completa de las erupciones volcánicas que dieron lugar a la formación de la isla de Gran Canaria. Desde su nacimiento, emergiendo desde el fondo del mar hace catorce millones de años a las coladas de unos pocos miles de años atrás en la consolidación de la parte más reciente de la isla, la Neocanaria.

De abajo arriba, se avanza en el tiempo. La estructura más baja es una formación rocosa de color chocolate que no es otra cosa que basalto. Es el llamado complejo basal, de base, en el que se asienta la isla, la formación volcánica más antigua, con la misma edad que el territorio, esos catorce millones de años.

Ya por encima se amontonan otros zócalos que se corresponden con las emisiones del segundo gran ciclo de erupciones, los del Roque Nublo, que se desarrollaron entre los 4,8 y los 3,4 millones de años y que cubrieron el 70% de la superficie de la isla de Gran Canaria. Erupciones colosales que se dejan ver en los materiales acumulados y que son de color amarillento.

No hay que confundirlos con los de la terraza detrítica de Las Palmas que son posteriores y que no son más que la acumulación de sedimentos en un largo proceso de siglos, fruto de una actividad erosiva ingente en tiempos climatológicamente más húmedos y totalmente diferentes a los actuales.

En esa acumulación de sedimentos visibles en el risco del Rincón, está una parte de las rocas que formaron las cimas antiguas de Gran Canaria y que las aguas de lluvia y las escorrentías arrastraron hasta depositarlas en la costa donde se las puede ver compactadas y abigarradas en los riscos como en El Rincón.

En medio de todo, se distingue una delgada capa de color amarillento, más bien blanquecino, que es un fondo marino de arenas blancas. Su situación a 20 ó 30 metros de altura llama poderosamente la atención. La explicación para la elevación de ese fondo litoral antiguo es tan simple como sorprendente.

La isla de Gran Canaria vio derivar toda su estructura por un cambio en la relación de sus pesos. El volcanismo reciente sacó material a la superficie, y, como si fuera un corcho flotando en agua, el territorio insular se inclinó haciendo ascender el litoral antiguo. A éso, los expertos lo llaman movimiento isostático y al Rincón le hizo subir sus viejas playas.

Si su deseo es conocer la capital grancanaria, alójese en cualquiera de los mejores hoteles en Las Palmas de Gran Canaria, quédese en ellos para acercarse a los riscos del Rincón y leer la historia geológica insular, catorce millones de años le contemplarán.


Riscos del Rincón Colección Sergio Suárez

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El Guiniguada, barranco visto y no visto

May 10, 2012 | Escrito por sergiosuarez

El Barranco Guiniguada es un largo cauce que nace casi, casi en el punto más alto de la isla de Gran Canaria y que muere, o desemboca, en el litoral de Las Palmas de Gran Canaria.

En su día, antes de la conquista castellana y durante miles de años fue un río, uno de los pocos ríos históricos de las Islas Canarias, región en la que hoy sólo se cuenta como tal, y ya es decir, un débil hilo de agua que discurre por el Barranco de las Angustias en la isla de La Palma.

El Guiniguada, sin embargo, es mucho más, es un barranco cargado de historia. Lo encontrará como símbolo y como denominación recurrente en algunos de los hoteles en Las Palmas de Gran Canaria, porque es seña de identidad de la ciudad. Importante, si lo es, para el imaginario colectivo.

De entrada fue el que llevó el agua a los supuestos primeros pobladores que habitaban el área del municipio de Las Palmas de Gran Canaria antes de la conquista y los que alimentaron a los colonos, a los primeros palmeños que hicieron crecer la ciudad. Pero también, fue el cauce que delimitó el interior del núcleo de población fundacional.

Las Palmas de Gran Canaria nació de lo que hoy es el barrio de Vegueta a finales del siglo XV y su ampliación, aún a intramuros, fue hacia el norte, con la incorporación del de Triana, que separaba precisamente el Guiniguada.

Un barranco que en el siglo XVI aún llevaba agua como para justificar la construcción de puentes de madera urbanos con el que cruzarlo.

Se cuenta que las avenidas y crecidas del Guiniguada se llevaron tres centenares de puentes de madera en toda la historia de la ciudad hasta que el Obispo Verdugo no entregó fondos con los que hacer el que luego sería llamado precisamente Puente de Verdugo (1815). El primero de piedra y sólido que tuvo la ciudad y que ya nunca se llevaron las aguas del barranco. Un puente que, con razón, se llamó popularmente como Puente de Piedra.

Hoy, el Barranco de Guiniguada hay que adivinarlo en su curso más urbano y en los tramos finales. En los primeros años setenta del siglo XX, se construyó una autovía para facilitar la salida de vehículos de la capital y se abovedó su cauce.

Desde entonces, cuando las lluvias son importantes, el agua llega al mar, pero el tránsito rodado no deja de discurrir varios metros por encima de un cauce que ya no se ve.

En cualquier caso, no hace falta echarle mucha imaginación para ver el valor del Guiniguada en otro tiempo, la misma trama urbana de la ciudad lo cuenta. Las calles son paralelas al cauce y las vías antiguas conducen a lo que en su día fueron trozos de puentes con que salvar sus orillas.

Si quiere conocer la capital de la isla de Gran Canaria, apúntese a hospedarse en cualquiera de los hoteles en Las Palmas de Gran Canaria.

Alojamientos que le ofrecerán las mejores atenciones y los servicios que usted espera. Pero, si se decide por la ciudad, no deje de hacer una excursión por el Guiniguada. Descúbralo, cuánto más ascienda por él, menos urbano y más salvaje le resultará. Busque su esencia natural.

El Guiniguada, un barranco visto y no visto.

Barranco de Guiniguada Flickr Creative Commons by J Toledo

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Cabildo de Gran Canaria, aires de la Casa Palacio

May 7, 2012 | Escrito por sergiosuarez

Uno de los edificios más representativos de la arquitectura pública del siglo XX de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria es el del Cabildo de Gran Canaria, conocido por sus inquilinos como la Casa Palacio.

Y tiene sentido esa denominación no oficial, en tanto que el edificio, de grandes dimensiones, representa por su singularidad, por sus volúmenes, por su diseño único, un hito en la arquitectura grancanaria y en la del Archipiélago. Como un palacio.

El conjunto, situado en la parte superior de la calle de Bravo Murillo, en el extremo físico del barrio de Triana, es la sede institucional, administrativa y política de un organismo que gestiona algunos recursos insulares en la isla de Gran Canaria. Un órgano isleño equivalente a las diputaciones peninsulares.

La misma localización al borde de la vía de Bravo Murillo tiene hasta una significación especial. Bravo Murillo fue el ministro de la reina Isabel II que firmó la ley por la que se creaba la provincia de Las Palmas en 1851.

Una separación de Canarias en dos provincias efímera que apenas sí se mantuvo algunas semanas. El Cabildo de Gran Canaria representa esa autonomía insular y provincial. Una vieja aspiración del localismo grancanario que no se haría realidad hasta el año 1927 gracias al impulso precisamente del Cabildo de Gran Canaria.

El edificio del Cabildo de Gran Canaria tampoco está muy lejos de algunos de los mejores hoteles en Las Palmas de Gran Canaria, como los situados en el área del Parque de San Telmo y la Avenida Marítima.

El edificio de la Casa Palacio fue diseñado por el arquitecto local Miguel Martín Fernández de la Torre en 1932, aunque la primera piedra no se colocaría hasta el año 1941. Se trata de una construcción marcadamente racionalista.

Un estilo en boga en los tiempos en los que se construyó y que tenía como referencia básica la limpieza de líneas, las estructuras cúbicas y un decidido interés por adaptar las construcciones a las necesidades de las funciones humanas. De ahí que al racionalismo se le diera también el nombre de funcionalismo.

El color blanco recuperado en la última reforma integral del edificio es también parte del trasunto del estilo que siempre se ha dejado ver como el más neutro, aunque el blanco es paradójicamente uno de los tonos más llamativos.

El edificio del Cabildo de Gran Canaria es, como tantos otros conjuntos arquitectónicos pensados para el uso público, un ejemplo de esa filosofía, de esos valores. El edificio del Cabildo de Gran Canaria se mueve en dos volúmenes bien definidos.

Uno alrededor de una estructura horizontal que reproduce un cubo en forma de caja de tres alturas con un ático y un módulo lateral retranqueados, y otro, una torre que hace las veces de campanario de reloj para este edificio civil que rompe también, con su descentramiento, la simetría de todo el conjunto.

El proyecto de reforma de la Casa Palacio de 1994 que dio nuevos aires al conjunto es del arquitecto Alejandro Sota. Una remodelación que llevó a reconfigurar toda la superficie de la fachada con un sistema de paneles blancos y a agrandar la parte posterior abierta con cristaleras que no estaban en el diseño original, además de la creación de aparcamientos subterráneos y una conexión interior con el edificio situado inmediatamente a la derecha de la Casa Palacio. Planes para ganar metros cuadrados y posibilidades para un edificio que se había quedado pequeño en medio siglo de existencia.

Si visita la isla, y se aloja en cualquiera de los hoteles en Las Palmas de Gran Canaria, acérquese a echar un vistazo a uno de los templos racionalistas de la isla, que aún conserva una pátina de los aires modernos de su tiempo.

Cabildo de Gran Canaria Flickr Creative Commons by Lequic94

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