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Casas consistoriales para caballeros de mesa larga

jun 9, 2012 | Escrito por:

Las Casas Consistoriales es el solemne nombre oficial del viejo edificio del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria en la Plaza de Santa Ana. Un nombre que sigue calando poco. Las Casas Consistoriales, en cualquier caso, tienen una función puramente protocolaria e institucional.

Para la gente, es el ayuntamiento viejo de la Plaza de Santa Ana, sin más, para diferenciarlo del de las oficinas municipales, las centrales, que ocupan el viejo Hotel Metropole en la calle León y Castillo y que son su referencia para los trámites con el consistorio.

Un conjunto monumental el de Santa Ana o el del Metropole que no están muy lejos de algunos de los mejores hoteles en Las Palmas de Gran Canaria.

El edificio del ayuntamiento de Vegueta fue el segundo que se levantó en el mismo lugar después de que el anterior ardiera en un nunca explicado incendio en el año 1842. Aquella primera edificación databa de los primeros años del siglo XVI, albergaba el cabildo de la isla de Gran Canaria y hasta una cárcel municipal, además de otras dependencias.

En aquel incendio de 1842 desaparecieron notables documentos del primer poblamiento de Gran Canaria tras la conquista y otros fueron vendidos ‘al peso’ entre algunos amantes de los recuerdos de la comunidad extranjera de la capital, en lo que es una diáspora poco documentada de los primeros fondos manuscritos del cabildo.

En esos documentos desaparecidos y nunca buscados, están los detalles de los primeros detalles del poblamiento grancanario del siglo XV que hoy representan una laguna y que los investigadores interpretan con no pocos esfuerzos.

La vieja construcción renacentista del cabildo, que se puede ver recreada en unos cuantos dibujos de época, se levantó frente a la Catedral de Santa Ana cuando se le dio la vuelta al templo, colocándose su entrada principal y su fachada mirando al oeste y ante una plaza pública de armas recientemente diseñada, la de Santa Ana.

Los expertos hablan del año 1500 para el cambio de orientación de la iglesia, la delimitación de la plaza y la construcción en los solares anejos. El conjunto del cabildo, sede del corregidor de la ciudad, llegaría una década después poco más o menos.

El conjunto de las Casas Consistoriales de Las Palmas de Gran Canaria fue terminado hacia el año 1850 y es obra del arquitecto Daura, que lo era de la provincia de Cádiz, la más cercana a Canarias de las peninsulares.

Y es que, a falta de arquitectos en aquellos años en Gran Canaria, los planos de los edificios públicos los componían por alarifes y otros profesionales asimilados insulares pero eran corregidos y firmados por un distante y competente arquitecto oficial, como sucedió también en el caso de la erección del Teatro Pérez Galdós.

El diseñador del edificio de las Casas Consistoriales fue nada menos que un carpintero de Las Palmas de Gran Canaria, un tal Montesdeoca, que, según la tradición, apenas sí vio cambios y enmiendas en los planos que remitió Daura ya firmados.

El edificio del ayuntamiento viejo es una construcción clásica, al estilo de los historicistas tan en boga a mediados del siglo XIX.

El conjunto se acomoda, como lo hacía el anterior del cabildo, sobre una plataforma elevada que acoge el desnivel del terreno y que en el esquema de Montesdeoca se abre a la Plaza de Santa Ana con una amplia escalinata.

El edificio tiene tres órdenes o niveles, en el segundo se abre un balconada que no sobresale en una fachada muy estructurada, lisa y pareja que se levanta sobre un soportal que se sustenta no en columnas clásicas, sino es pilastras columnadas de sección cuadrada sin decoración superior alguna.

Tres elementos llaman la atención del edificio a simple vista, uno en el exterior, y otros dos en el interior que hay que asomarse a ver.

El primero son las esculturas que coronan el frontis, piezas colocadas en el lugar en el año 1909 y que representan alegorías del comercio, la agricultura, las artes y la industria, los pilares del desarrollo municipal e insular a principios del siglo XX. Son obra del escultor francés Boutellier en hierro colado.

El otro elemento, o, para ser más exactos, las otras piezas, que no hay que dejar de ver son las de la colección de pinturas que decoran la escalera y el segundo piso del edificio.

El tercer punto de interés está al final de la gran escalera principal y es el llamado ‘Salón Dorado’, sala de reuniones municipal muy bien decorada y extraordinariamente alargada que ocupa el lado de la fachada del segundo piso y que se abría al sol del este de la mañana con sus ventanales en tiempos anteriores a la luz eléctrica.

Pero ese alargamiento de la sala de juntas habla de mesas de reunión en las que los asistentes se sentaban a ambos lados con una presidencia, la del alcalde, en un extremo.

Mesas para acuerdos cerrados y sin espacio para el público ciudadano. Mesas de un tiempo de caciquismo. Una estructura que ha intentado ser corregida democráticamente para crear un espacio propio para el público visitante con poca fortuna.

En el Salón Dorado de las Casas Consistoriales de Las Palmas de Gran Canaria se sigue viendo las formas y manejos del caquicismo añejo de los tiempos de los caballeros de mesas alargadas que tomaban decisiones ajenos a la participación ciudadana

Si su deseo es acudir a la capital grancanaria y alojarse en uno de los mejores hoteles en Las Palmas de Gran Canaria, acérquese a las Casas Consistoriales y disfrute de un conjunto monumental que evoca tiempos pasados.

Casas consistoriales para los caballeros de la mesa larga.

Casas Consitoriales de Las Palmas de Gran Canaria Flickr Creative Commons by Mataparda

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Esculturas para entrar y salir

may 29, 2012 | Escrito por:

Las Palmas de Gran Canaria es una ciudad lineal, muy alargada, que se extiende por un frente marítimo volcado al Océano Atlántico y encorsetada entre riscos y, sobre ellos, en un hinterland que la creciente urbanización ha ido orientando tierra adentro.

Se puede decir que los barrios que no están junto al mar, son menos parte de la ciudad, en una población en la que las gentes del extrarradio siguen haciendo diferencias y diciendo aquello de ‘bajar a Las Palmas’ para significar que se acercarán al centro o a cualquiera de ellos.

Con el tiempo, con el rápido desarrollo urbano de las últimas dos décadas, se ha llegado a tener conciencia de esos centros urbanos a los que se les han acondicionado esculturas monumentales que se han dejado ver como una especie de saludo de la ciudad a los que llegan o una despedida para los que se van.

A falta de murallas, a falta de un centro histórico cohesionado, las esculturas que marcan los límites de los centros imaginarios de la ciudad son las puertas de Las Palmas de Gran Canaria. Contadas, esas puertas-esculturas son media docena.

Por el norte, el Atlante del Rincón y la Portada del Norte de los Túneles de Julio Luengo, por el sur, el Tritón y su bucio en la Playa de La Laja.

Por el centro, a la salida de los Túneles de San José, el monumento a Lady Harimaguada; por Ciudad Alta, también desde el norte y el centro, el monumento de El Vigía y unos lazos orientados al aire sobre una base de hormigón que se llaman ‘Doble giro’ y que aún no tienen nombre popular definido.

Algo que ya es decir en una ciudad como Las Palmas de Gran Canaria donde cada monumento moderno no muy figurativo suele tener su mote.

Más en detalle, un comentario de cada una de esas piezas podía comenzar por la citada Portada del Norte.

La Portada es una estructura muy llamativa de Máximo Riol Cimas, levantada en la denominada Plaza de los Arquitectos Técnicos, en el acceso a los túneles de Julio Luengo, muy cerca de los mejores hoteles en Las Palmas de Gran Canaria.

La Portada del Norte es una sorprendente escultura de hierro sin imprimación oxidada a la que el aire marino de Las Alcaravaneras degrada cada día un poco más.

Otra pieza es el monumento rojo bien visible de El Vigía, en el acceso a la Avenida de Escaleritas y el barrio de La Feria. Una escultura del artista Miguel Navarro, fechada en 1995, que los vecinos han llamado desde siempre ‘el cuchillo canario’ o ‘el nife’, que es lo mismo, por su parecido con esa herramienta popular.

El Atlante, por su parte, es una colosal figura humana diseñada algo antes, en 1985, por el artista canario Tony Gallardo que muestra, en El Rincón, la estampa abocada de alguien que impreca al mar con los brazos abiertos. Se trata de una obra compuesta exclusivamente por rocas volcánicas asidas entre sí hasta formar la figura.

El Tritón es, en la entrada al Cono Sur, una pieza del escultor Manolo González que se colocó en su lugar en 2011, haciéndola coincidir con las aspiraciones de la ciudad al título de capitalidad de la cultura europea para 2016.

Lady Harimaguada descansa algo más al norte en la misma vía sobre el Paseo de la Avenida Marítima a la salida de los túneles que atraviesan los barrios de San Juan y de San José. Representa a una mujer aborigen, una sacerdotisa, y es obra del escultor Chirino que la completó en hierro con pintura al estuco en 1996.

Por último, la pieza denominada ‘Doble giro’ de la rotonda de La Ballena, obra del artista Manolo Gómez Muñoz que se levanta poco más de 18 metros del altura y que fue elaborada en bronce y hormigón.

Las esculturas urbanas que delimitan los accesos de la ciudad son una forma de ver el urbanismo de la capital y una alternativa para el visitante que decide alojarse en cualquiera de los hoteles en Las Palmas de Gran Canaria y que tiene como deseo percibir por sí mismo – y no sólo ver- lo que no cuentan las guías oficiales.

Esculturas para entrar y salir.

Lady Harimaguada Flickr Creative Commons by El Coleccionista de Insntates

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Los techos de Las Palmas de Gran Canaria

may 23, 2012 | Escrito por:

Los techos de Las Palmas de Gran Canaria. Así, es como podría denominarse un artículo que hablara sobre los edificios más altos de la capital. Y ¿el contenido? pues una descripción en su mayor parte de los mejores hoteles en Las Palmas de Gran Canaria, porque la gran mayoría de los que descuellan por su altura son, o bien hoteles, o bien edificios que contienen apartamentos.

Y el más viejo de todos continúa siendo todavía un hotel. Se trata del Hotel Parque, que en 1935 era la mayor altura de Las Palmas de Gran Canaria con sus ocho plantas. Se comenzó a construir como edificio de viviendas por su promotor un tal Don Bruno, y, como vieja casa de Don Bruno, algunos, los más viejos, la siguen recordando en la ciudad, aunque su nombre oficial sea Hotel Parque, por el Parque de San Telmo que se abre a sus pies.

Sobre la Casa de Don Bruno, que se levantó sobre unos almacenes portuarios del Muelle de Las Palmas en San Telmo, siempre habrá una duda que nadie se ha propuesto aclarar, si el edificio de Don Bruno era más alto en su tiempo que las torres de la Catedral de Santa Ana, el conjunto más vertical que podía competir en altura.

El siguiente edificio alto no llegaría a superar a la Casa de Don Bruno y a la catedral hasta los años cincuenta. Se llamaba, y aún se llama popularmente, como la Casa del Coño, sí, sí, como suena, localizada en uno de los extremos de la Playa de las Alcaravaneras. El nombre es fruto de la exclamación propia de los grancanarios que llegaban desde los pueblos del interior y que se sorprendían por los doce pisos de un simple edificio de viviendas populares.

El tiempo ha dejado en Las Palmas de Gran Canaria otras alturas que rivalizan por convertirse en el skyline de la ciudad. Uno de los candidatos es la Torre de Las Palmas, opuesta a la Casa del Coño en Las Alcaravaneras, con veintiuna plantas, que con sus alrededor de casi 70 metros de altura tiene la misma alzada que el Roque Nublo, piedra señera del paisaje interior y de la marca turística Gran Canaria.

El hotel AC Gran Canaria, uno de los mejores hoteles en Las Palmas de Gran Canaria, es otra altura destacable con sus 25 plantas que albergan 224 habitaciones. Un edificio singular, sin esquinas, redondo, en Santa Catalina y conocido desde siempre como Los Bardinos, por su denominación popular más antigua.

Muy cerca del AC está la Torre Woerman, levantada en los años noventa en el solar de la antigua consignataria alemana que funcionó como tapadera para los espias del Eje durante la Segunda Guerra Mundial. Es una torre de cristal verde, doble, que sí, es parte del skyline de la ciudad.

Como lo es el Auditorio Alfredo Kraus al extremo de la Playa de Las Canteras. Su foco de un recreado faro se descuelga tantos metros por encima de la rasa de la calle que merece puntos para ser considerado de los edificios más altos de la capital.

Y para cerrar, otros que superan las veinte plantas igualmente merecedores de estar en la lista por alcanzar los setenta o setenta y cinco metros de altura. Alturas como el edificio García Talavera en Escaleritas, el de Los Taxistas al final de Mesa y López, la de Cobasa o las torres dobles del Edificio del Pino, más bajas, pero llamativamente impresionantes desde su desnivel de la avenida y sobre el Parque de Buenavista.

Definitivamente este artículo debe llevar ese título, los techos de Las Palmas de Gran Canaria. Justo.

Hotel AC Gran Canaria Flickr Creative Commons by El Coleccionista de Instantes


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