Home

 

Escrito en Urbanismo

Hospital de San Martín, curas de penitencia

jun 11, 2012 | Escrito por:

El conjunto del viejo Hospital de San Martín es una construcción de finales del siglo XVIII situada en lo que en su día fue la periferia del barrio fundacional de Vegueta en Las Palmas de Gran Canaria.

Hoy, lejos de su uso como centro asistencial, el gran edificio se mantiene en pie tras su última restauración de 2010 como un centro de cultura contemporánea. Un conjunto que está a escasa distancia de algunos de los mejores hoteles en Las Palmas de Gran Canaria.

Lo que en su dìa fueron las largas salas donde se atendían a los enfermos, hoy son espacios dedicados a exposiciones de arte no permanentes de la red insular de centros culturales.

El Hospital de San Martín fue inaugurado en el año 1786 en un gran solar y acomoda su estructura sobre el arranque del risco de San Juan y bajo las mismas casas del barrio, al pie del viejo camino real que por la calle Castillo ascendía por San Roque hacia Tafira y el interior de la isla de Gran Canaria.

El viejo Hospital de San Martín es, en realidad, el nuevo hospital de San Martín, porque se construyó para sustituir a uno del mismo nombre que se había levantado en 1481 en el costado norte de la Catedral de Santa Ana, en la calle de San Marcial. Una fundación erigida con los fondos testamentarios de un devoto Martín González de Navarra.

Esta primera fundación se quedó pequeña con el tiempo para las necesidades de la ciudad y de la isla, hubo de ser trasladada al nuevo emplazamiento del centro asistencial, pensado más como un lugar de beneficencia que como un hospital tal y como los concebimos en la actualidad. De hecho, antes de convertirse en centro de arte, el Hospital de San Martín funcionó como asilo de ancianos.

El conjunto del Hospital de San Martín mantiene sus dos plantas originarias con sus muros de cantería del lugar de gruesos sillares y sus también genuinos techos de teja canaria que se dejan ver en su lugar.

De la planta original conserva sus dos patios canarios y la vieja iglesia que servía de acompañamiento espiritual a los internos y a los vecinos de la parte alta de Vegueta. Con el tiempo, el hospital fue redistribuyendo funciones en sus salas. Llegó a tener una panadería y una casa de socorro.

Algo que llama la atención es la baja disponibilidad de camas en un edificio tan grande. El Hospital de San Martín apenas si disponía de veinticinco camas. Tan pocas camas, fue siempre un problema para la institución, porque la demanda superaba su capacidad de atención. Prueba de ello, es que unos años después de su inauguración el edificio ya necesitaba reformas. Simplemente estaba sobreusado.

El motivo de tanto castigo para el edificio era la gran cantidad de población que debía atender, en la práctica la de toda la isla y el hecho de que Las Palmas de Gran Canaria fuera puerto de mar y que hubiera de dispensarse asistencia a marineros llegados a puerto.

Pero también el hecho de que la capital fuera sede un batallón de milicias y contara con fuerzas de artillería acantonadas en sus castillos, baluartes y torres defensivas. Unos militares siempre expuestos a los riesgos de las enfermedades venéreas.

Precisamente, en relación con la vieja documentación estudiada sobre el hospital se publicó en su día un tratamiento del siglo XVIII contra la sífilis que tenía más de castigo y de amenaza que de solución contra la dolencia.

El tratamiento empezaba encerrando al enfermo en una habitación oscura del hospital, pasaba por darle vinagre para beber de manera regula y seguía con la retirada de alimentos tan fundamentales como las verduras. El tratamiento era sin duda una penitencia, con la que erradicar la reincidencia. Si el enfermo sobrevivía, claro está.

Si se aloja en cualquiera de los hoteles en Las Palmas de Gran Canaria y quiere visitar los monumentos de la capital, no deje de acercarse al centro de arte contemporáneo del Hospital de San Martín para revivir el ambiente de la institución que todavía se adivina en sus salas, en la iglesia y en el recogimiento de sus patios.

Hospital de San Martín, curas de penitencia.

Hospital de San Martín by Sergio Suárez

+ de: Barrios, Cultura, Exposiciones, Museos, Urbanismo | Comentarios | Recomendar Recomendar | Voto NegativoVoto Positivo (Sin puntuar)
Loading ... Loading ...

El Obelisco, un puntal para un eje urbano

jun 6, 2012 | Escrito por:

El Obelisco de la Plaza de la Constitución de Las Palmas de Gran Canaria es un motivo que es una referencia para los ciudadanos. No exactamente porque se nadie pueda quedar y esperar a sus pies, porque la rotonda elíptica en la que está situado no lo permite, ni la hierba y ni el mismo ajardinamiento de su base.

Es un punto de referencia ciudadana que marca con su altura y su estampa singular un espacio indeterminado de calles arriba y calles abajo del barrio de Arenales. Así, se habla de la zona del Obelisco como un espacio que puede comprender del orden de doscientos o trescientos metros a su alrededor, nada más.

Pero ¿qué es realmente ese obelisco? Pues es una pieza que algunos comentaristas del patrimonio urbano de Las Palmas de Gran Canaria siguen llamando escultura, aunque se trata de una construcción simbólica de unos 25 metros de altura. De hecho, su autor fue un arquitecto.

La obra del obelisco es un trabajo del arquitecto catalán Juan Margarit Serradell y de quien ayudó a acomodarla en el lugar, el canario Cayetano Guerra del Río. El obelisco se diseñó en 1955 y se completó e inauguró como punto emblemático de la ciudad en 1957.

Se levantó en una reciente zona ganada por aquello días como ensanche entre el Puerto y Las Palmas, más allá de Triana. La zona fue conseguida para el espacio público urbano después de hacer desaparecer las plataneras que ocupaban la zona y que tenían el nombre de Fincas Unidas.

Aún los mayores, los más mayores de la zona del Obelisco y hasta los de fuera recuerdan el lugar como Fincas Unidas donde muchos de ellos corretearon en tardes de juegos infantiles, cuando no robando plátanos para hacerse con un alimento extra con los que combatir las carencias digestivas de la posguerra.

El obelisco se concibió como un eje de un largo bulevar, una vía medular, que debía arrancar en la calle Bravo Murillo, a la altura de la esquina del edificio del Cabildo de Gran Canaria, y el Parque Doramas, antiguo zoológico de la ciudad. Muy cerca de algunos de los mejores hoteles en Las Palmas de Gran Canaria.

El obelisco se situaría a mitad de camino entre un punto y otro, poco más o menos, en una calle renombrada como Paseo de Tomás Morales, por el poeta modernista fallecido treinta años antes de erigirse el obelisco y que tiene plaza dedicada, y algo oculta, detrás de la misma construcción.

El obelisco en cuestión es del tipo egipcio, como el de la Plaza de la Concordia de París, y, a diferencia de otros muchos, ni está decorado en su recorrido de piedra hacia arriba, ni tiene una base a modo de pedestal como también es frecuente encontrarlo en otros modelos.

El obelisco de Las Palmas de Gran Canaria fue confeccionado en piedra volcánica de las canteras de La Isleta, probablemente las de alrededor del Roque Ceniciento.

Se trata de una piedra, quizás también toba de color marrón medio, ligeramente rosácea, que se cortó en bloques para acomodarlos unos sobre otros sin complicación alguna.

Bajo el obelisco se distingue una estructura en forma de recipiente posterior en la que se depositan las ofrendas cada Día de la Constitución, para una rotonda y su obelisco dedicados también, como comentábamos, a conmemorar la española de 1978.

Si su deseo es conocer la capital de la isla, y alojarse en alguno de los mejores hoteles en Las Palmas de Gran Canaria, acompáñese con unos pasos para conocer esta pieza singular de la lista de monumentos de la ciudad. Déjese recrear la vista.

El Obelisco, un puntal para un eje urbano.

Obelisco Flickr Creative Commons by Mataparda


+ de: Barrios, General, Urbanismo | Comentarios | Recomendar Recomendar | Voto NegativoVoto Positivo (1 rating, 1 votos)
Loading ... Loading ...

El Guiniguada, barranco visto y no visto

may 10, 2012 | Escrito por:

El Barranco Guiniguada es un largo cauce que nace casi, casi en el punto más alto de la isla de Gran Canaria y que muere, o desemboca, en el litoral de Las Palmas de Gran Canaria.

En su día, antes de la conquista castellana y durante miles de años fue un río, uno de los pocos ríos históricos de las Islas Canarias, región en la que hoy sólo se cuenta como tal, y ya es decir, un débil hilo de agua que discurre por el Barranco de las Angustias en la isla de La Palma.

El Guiniguada, sin embargo, es mucho más, es un barranco cargado de historia. Lo encontrará como símbolo y como denominación recurrente en algunos de los hoteles en Las Palmas de Gran Canaria, porque es seña de identidad de la ciudad. Importante, si lo es, para el imaginario colectivo.

De entrada fue el que llevó el agua a los supuestos primeros pobladores que habitaban el área del municipio de Las Palmas de Gran Canaria antes de la conquista y los que alimentaron a los colonos, a los primeros palmeños que hicieron crecer la ciudad. Pero también, fue el cauce que delimitó el interior del núcleo de población fundacional.

Las Palmas de Gran Canaria nació de lo que hoy es el barrio de Vegueta a finales del siglo XV y su ampliación, aún a intramuros, fue hacia el norte, con la incorporación del de Triana, que separaba precisamente el Guiniguada.

Un barranco que en el siglo XVI aún llevaba agua como para justificar la construcción de puentes de madera urbanos con el que cruzarlo.

Se cuenta que las avenidas y crecidas del Guiniguada se llevaron tres centenares de puentes de madera en toda la historia de la ciudad hasta que el Obispo Verdugo no entregó fondos con los que hacer el que luego sería llamado precisamente Puente de Verdugo (1815). El primero de piedra y sólido que tuvo la ciudad y que ya nunca se llevaron las aguas del barranco. Un puente que, con razón, se llamó popularmente como Puente de Piedra.

Hoy, el Barranco de Guiniguada hay que adivinarlo en su curso más urbano y en los tramos finales. En los primeros años setenta del siglo XX, se construyó una autovía para facilitar la salida de vehículos de la capital y se abovedó su cauce.

Desde entonces, cuando las lluvias son importantes, el agua llega al mar, pero el tránsito rodado no deja de discurrir varios metros por encima de un cauce que ya no se ve.

En cualquier caso, no hace falta echarle mucha imaginación para ver el valor del Guiniguada en otro tiempo, la misma trama urbana de la ciudad lo cuenta. Las calles son paralelas al cauce y las vías antiguas conducen a lo que en su día fueron trozos de puentes con que salvar sus orillas.

Si quiere conocer la capital de la isla de Gran Canaria, apúntese a hospedarse en cualquiera de los hoteles en Las Palmas de Gran Canaria.

Alojamientos que le ofrecerán las mejores atenciones y los servicios que usted espera. Pero, si se decide por la ciudad, no deje de hacer una excursión por el Guiniguada. Descúbralo, cuánto más ascienda por él, menos urbano y más salvaje le resultará. Busque su esencia natural.

El Guiniguada, un barranco visto y no visto.

Barranco de Guiniguada Flickr Creative Commons by J Toledo

+ de: Barrios, General, Urbanismo | Comentarios | Recomendar Recomendar | Voto NegativoVoto Positivo (Sin puntuar)
Loading ... Loading ...




 

     Caza Añade urbelaspalmas.com a tus favoritos Imprime esta p�gina
    Contacta con nosotros | Publicidad | Privacidad | RedUrbe.com

 

 urbelaspalmas.com |Basado en la plataforma Wordpress Copyright © 2009