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La panza de burro cierra los cielos y abre la vida

dic 5, 2011 | Escrito por:

Panza de burro Flickr Creative Commons by Helter Skelter

La panza de burro es la curiosa, pintoresca y hasta simpática denominación con la que los palmeños, los ciudadanos de Las Palmas de Gran Canaria, denominan a un manto de nubes muy típico de sus cielos que cubre las alturas de la capital grancanaria durante gran parte de los meses del año.

Hay toda una literatura popular alrededor de esa capa de nubes a la que siempre se la espera en el norte de Gran Canaria.

Tanto, que la panza de burro podría formar parte del patrimonio cultural inmaterial de las Islas Canarias, si se la considera parte del folklore, o del material, si se la ve, como lo que, es una reserva de agua imprescindible para el desarrollo de la naturaleza en el norte insular.

Y el origen de la panza de burro no puede ser más natural. Está relacionado con las condiciones medioambientales imperantes en Canarias, las mismas que generan el clima isleño de cada una de las islas.

Es el viento dominante, el alisio, un aire húmedo, superficial y marino, siempre constante y procedente del noreste, el que impulsa las nubes, a los cúmulos, a desplazarse de noreste a suroeste en un camino que no tiene fin, un proceso siempre constante.

Al llegar a la fachada norte de Gran Canaria, las nubes simplemente se detienen y se arremolinan al chocar e incrustarse contra las montañas. Todo, hasta formar ese dosel que se semeja, desde abajo, a la panza de un burro canario, llena de vellones de blancos y grises contrastados.

Un techo cálido

El motivo de por qué las nubes, a las que no dejan de impulsar los vientos, no ascienden y sobrepasan los frentes montañosos es parte del secreto no visible del alisio.

Y es que en realidad no hay nada que ver, porque el motivo oculto no se ve y apenas es perceptible. Sobre la última capa del viento, se mantiene una corriente de aire sensiblemente más cálida que sencillamente hace de tapa y de cierre e impide que las nubes asciendan por encima y más allá de la altura a la que se localiza esa banda térmica.

Por esa razón también, vista desde arriba, la panza de burro se asemeja a un mar de nubes, una extensión nubosa uniforme.

La panza de burro condiciona la insolación, que no la temperatura en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria y en el norte de la isla de Gran Canaria y es una norma natural del paisaje y hasta del mismo horizonte urbano.

Pero, la panza de burro es agua, agua concentrada de forma de vapor que se difunde en el entorno por condensación en un efecto denominado lluvia horizontal y que representa para la vegetación autóctona una fórmula eficiente de riego en las horas nocturnas y aún durante el día.

La panza de burro representa también una oportunidad inmejorable para contrarrestar y balancear el efecto de la radiación solar para esa misma cubierta vegetal, adaptada durante miles de años mediante su evolución a unas condiciones naturales únicas en un medio natural también singular.

La panza de burro cierra los cielos y abre la vida.


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