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Plaza Hurtado de Mendoza, ¡perdón, de Las Ranas!

abr 29, 2012 | Escrito por:

Si se pregunta a un ciudadano de Las Palmas de Gran Canaria que dónde está la Plaza de Hurtado de Mendoza, seguro, que seguro, que dirá cualquier localización de la capital menos en la que se encuentra. Seguro que seguro que un número importante de potenciales informantes también se encogerán de hombros.

El motivo de ese desconocimiento es bien simple, nadie conoce a la plaza por ese nombre, para todo el mundo es la Plaza de las Ranas. Por las artísticas ranas que desde antiguo han decorado el centro del espacio.

Unas ranas muy vistosas que arrojaban chorros de agua a una fuente de azulejos y que en la última remodelación de finales de los años ochenta del siglo XX convirtió a los populares batracios y al lugar mismo en un ambiente tan futurista que no agradó a nadie. Al poco tiempo, la Plaza de las Ranas volvió a sufrir una nueva reforma, esta vez más ecléctica, por supuesto que conservando las ranas.

La Plaza de Hurtado de Mendoza también es conocida con el nombre de La Plazuela y nació en la trama urbana a principios del siglo XIX cuando la zona fue allanada para dar punto de apoyo a uno de los extremos del antiguo Puente de Verdugo o Puente de Piedra, levantado para cruzar el Barranco Guiniguada en 1815 y para conectar los barrios de Vegueta y Triana.

La Plaza de las Ranas, de todas maneras, ha tenido otros nombres. Fue Plaza del Príncipe Alfonso a finales del siglo XIX y anteriormente Plaza de la Democracia (1868). En la que fueron frecuentes las paradas militares y los encuentros ciudadanos en una de las pocas superficies de su género de la ciudad de aquella época, descontando la Plaza de Santa Ana, la Alameda de Colón o la de Santo Domingo, por supuesto. La Plazuela era tal vez la más céntrica entre Vegueta y Triana, ni muy grande, ni muy pequeña. A su modo, recoleta.

La Plaza de las Ranas está envuelta en la actualidad por algunos edificios singulares y alberga elementos constructivos que tienen gran interés, si no desde el punto de vista de del valor artístico, sí desde el de los etnográficos, en la historia de la ciudad y en el contexto de su evolución entre los siglos XIX y XX.

Así, en el lado este se levanta el Centro Comercial Monopol, antiguo Hotel Cuatro Naciones, hotel cosmopolita muy céntrico que nada tenia que envidiar a los mejores hoteles en Las Palmas de Gran Canaria de hoy. En él, se alojaría repetidas veces el gran músico francés Camile Saint-Saëns, un enamorado de la isla de Gran Canaria. El exterior del conjunto es el mismo.

La sede del antiguo Banco Hispanoamericano, levantada a finales del XIX, es hoy la Biblioteca Insular, un edificio clacisista que se ha extendido con sus funciones de centro cultural al gran caserón de la Casa Llarena, vieja sede de la Falange, y que tiene un imponente mirador que repite el de la misma biblioteca hasta parecer emparejados.

Dos kioscos arabizantes fueron reconstruidos en La Plazuela para sustituir a los de madera que fueron copiados en metal y que sirven, uno como bar y el otro como oficina de información turística.

Fuera de la Plazuela, pero a la vista de ella, están las llamadas ‘Cuatro Estaciones’, cuatro figuras que se corresponden con la primavera, el verano, el otoño y el invierno y que originariamente se acomodaban sobre las cuatro esquinas del Puente de Verdugo. Hoy están en el mismo lugar aunque el puente ya no exista. Son de mármol de Carrara y llegaron a la ciudad en 1850.

Para el final hemos dejado lo segundo más importante de La Plazuela, después de las ranas, claro, y es el monumento a Hurtado de Mendoza, que da nombre al lugar.

José Hurtado de Mendoza fue un alcalde de Las Palmas de Gran Canaria en la primera década del siglo XX. El monumento, cuyo perfil aparece inscrito en un medallón que se levanta en un pequeño obelisco, es de 1922 y su autor fue un escultor italiano, un tal Neri. Un conjunto de mármol de los que no abundan en Las Palmas de Gran Canaria.

Si su deseo es visitar la capital grancanaria, alójese en cualquiera de los buenos hoteles en Las Palmas de Gran Canaria, y si encuentra tiempo, acérquese a la Plaza de Hurtado de Mendoza, pero por favor, si la busca, pregunte por la Plaza de las Ranas, llegará seguro. Llámela así.

Plaza de las Ranas Flickr Creative Commons by Zaiduk

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